Tuesday, 1 August 2006

Las siete maravillas del mundo moderno, capítulo III

El Palacio de Potala

A 3.700 metros sobre el nivel del mar, ocupando la colina de la Montaña Roja de Lhasa, capital de la región autónoma del Tíbet, se impone el majestuoso Palacio de Potala, el mayor complejo palacio y fortaleza que se conserva en el mundo.4.100 metros cuadrados de jardines y pabellones que han sido palacio de invierno de numerosos Dalai Lama desde que en el siglo XVII, el V Gran Dalai Lama mandó su reconstrucción después que fuera parcialmente destruido por las guerras.Dalai Lama posteriores han ido ampliando los pabellones hasta que ha adquirido su aspecto actual. Desde entonces, es lugar sagrado para budistas tibetanos, a la vez que se convirtió en centro político y religioso del Tíbet durante mucho tiempo.

Sin embargo, el palacio se construyó en el año 631, se dice que por orden del rey Sontsan Gampo que lo mandó construir con motivo de la llegada de la princesa Wen Cheng. En sus inicios recibió el nombre de Palacio de la Montaña roja, fue después de la reconstrucción que acabó adquiriendo su nombre actual.

Dos palacios que suman un total de 13 pisos y 115 metros de alto componen el Palacio de Potala: el Palacio Blanco de siete pisos, es el centro donde los Dalai Lama trataban los asuntos religiosos y políticos. El Palacio Rojo, de seis pisos, el edificio más antiguo estuvo destinado durante décadas a la lectura de sutras bíblicos. Los colores no fueron elegidos gratuitamente, el blanco es símbolo de bondad; el rojo representa las deidades de los antepasados del período de Tubo (principios del siglo XVII-IX), pero también tiene un simbolismo religioso. Es por este motivo que los muros exteriores de alrededor 5 metros que rodean el palacio están pintados de estos colores. Su contraste simboliza la unión entre la administración y la religión. El amarillo, símbolo de la secta budista Gelug (que significa amarilla), pinta los tejados de los distintos palacios. Los marcos de las ventanas y de las puertas son negros, pintadas de ese color con la finalidad de asimilar mejor la luz solar y así elevar la temperatura del interior de las salas. Se accede a los Palacios por unas zigzagueantes escalinatas de piedra que llevan a la Puerta Este, donde las efigies de los 4 dioses vigilan la entrada. Es la puerta a la construcción principal, a sus mil salas, testigos del paso del tiempo durante siglos y que albergan todo tipo de artesanía religiosa en oro y plata, esculturas, armas y corazas de antiguos reinos, piedras preciosas esculpidas en jade que emperadores regalaron al Dalai Lama.

Más de 2.500 metros de murales cubren corredores, salas y techos, trabajo de 200 artesanos que emplearon más de diez años en completarlos. Cuentan historias de personajes y mitos, sutras y diversiones del momento, murales de gran valor como documento histórico sobre una época. El palacio también guarda en su interior una gran cantidad de kamasutras y documentos históricos, algunos provinentes de la antigua India con más de 4.000 años de antigüedad.

Debido a su estructura inestable, puesto que está hecho de madera, tierra y piedra, sus muros pueden hundirse. En 2003 se decidió que sólo se permitiría la entrada de un máximo de 50 personas cada veinte minutos. En 1994 fue incluido en el catálogo de Patrimonios Mundiales de la UNESCO.


El Palacio de Potala, ubicado en el Tibet

Más información sobre el Palacio de Potala:
Palacio de Potala en el diario del viajero, noticia sobre límite de visitas.
Algunas fotos de viaje
Más datos sobre el Palacio de Potala y la ciudad de Lhasa, en futuropasado
Posted by Júlia Brosa & Sila Cameselle at 10:21 AM in Monográficos
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